Tengo un poema en mi cuerpo

Tengo un poema en mi cuerpo,

o tal vez mi cuerpo es el poema,

o tal vez mi cuerpo es una metáfora,

ante la imperante necesidad que tengo

de apropiarme, de hacerme mía,

de habitarme y reclamar mi vida.

Tengo un poema en mi cuerpo,

o tal vez mi cuerpo es el poema,

o tal vez mi cuerpo es una metáfora,

para ese lugar que, por tanto tiempo,

significó miedo ante su propio reflejo,

un cuerpo, mi cuerpo, en el que

me limitaba a ser visitante…

hasta ahora.

Tengo un poema en mi cuerpo,

en este cuerpo mío, que no solía serlo,

que ante el miedo un día se paralizó,

pues fue transgredido incontables veces,

y, ante ese mismo miedo, en una ocasión,

este cuerpo mío, se rebeló.

Tengo un poema en mi cuerpo,

en este cuerpo mío que se sentía

prisionero de sus propios límites,

esclavo de su pasado y de su miedo,

sometido ante el peso de las expectativas,

el eco del mundo en sus curvas retumba.

Tengo un poema en mi cuerpo,

en esta alma mía que se sentía,

encadenada a este cuerpo

que antes no consideraba mío.

¿De quién era entonces?

De quien quisiera poseerlo.

De las voces que con constancia lo juzgan,

de los ojos que le imprimen violencia,

de las manos que lo han sacudido,

del silencio que ahoga como oleaje,

de las cicatrices en su piel inscritas.

Tengo un poema en mi cuerpo,

en este cuerpo que ahora es mío,

es hora de reclamarlo, de habitarlo.

De habitarlo al habitarme,

de abrir sus puertas y recibirme,

de llegar a casa y abrazarme.

Tengo un poema en mi cuerpo,

tengo un cuerpo que es poema,

tengo un cuerpo que es metáfora,

abunda resistencia en sus cicatrices,

desborda fuerza en el silencio del pasado,

pues ahora grita, ya no calla, nunca más…

todavía tiene miedo, pues ha sufrido,

pero tiene vida, a pesar del miedo.

Tengo un poema en mi cuerpo,

tengo un cuerpo que es mío,

que desde dentro añora ser libre,

y mi forma de reclamarlo, de liberarlo,

es jamás olvidando, sin anclarme al pasado,

recordar para resistir, recordar para elegir,

elegir elegirme, elegir habitarme,

habitar-me, reconocer-me, apropiar-me.

Tengo un poema en mi cuerpo,

tengo un cuerpo que es metáfora,

tengo una metáfora que es refugio,

tengo un refugio que habito,

tengo un cuerpo que reclamo,

tengo un cuerpo que es mío.

Ilustración realizada por Jaque Jours: https://es.jaquejours.com/

Un comentario en “Tengo un poema en mi cuerpo

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