Entramado femenino

Siempre he reconocido que Agridulce tiene vida, que se presentó ante mí porque necesitaba contarse.

Creo que incluso tiene más vida de la que yo llego a entender o vislumbrar.

Para mí, Agridulce ha sido una forma de reencontrar mi voz, un camino para entenderme.

“Quizá, en medio de este oleaje que me ahoga, es hora de dejar que Agridulce salga a la luz, que cobre vida y funja como el salvavidas que ya es. Quizá, solo quizá, no es un salvavidas exclusivamente para mí.”

En ese momento, me atreví a creer que mi experiencia podría resonar en otras mujeres. Jamás hubiera imaginado que también se llenaría de otras voces, de otras historias, experiencias y personas que le permitirían crecer, hacerse… ser.

Me llena de inspiración rodearme de mujeres excepcionales que, a través de sus palabras y de la vulnerabilidad que implica compartirse, hoy quieran hacerlo en Agridulce.

Agridulce somos todas quienes quieran sumarse. Invitadas están.

Porque nuestras historias son más que un eco, son, en realidad, un entramado de vida, que nos ilumina a todas.

Así que, si te gustaría contar una parte de tu historia en Agridulce, aquí siempre habrá un lugar para ti, pues nuestras historias exigen ser contadas, leídas… honradas.

Que quede un agridulce vestigio, de lo que antes no hablábamos pero ya no callamos.

Si estás interesada en escribir en Agridulce, por favor envía un correo con tu texto o dudas a escribe.agridulce@gmail.com.

Los textos pueden ser de cualquier tema que evoque un poco de nuestra identidad como mujeres.

Pueden ser con seudónimo, anónimos o con nombre, según tu preferencia.

Cada jueves se compartirá una nueva historia de este entramado que construimos juntas.


La mujer que me inspira

Este poema es la recopilación de las voces de distintas mujeres. Por ello, el poema es de todas, es, precisamente, un entramado de nuestras vidas.

La mujer que me inspira todos los días: mi mamá, mi abuela, mi hija, mi hermana… algunos nombres, sin jamás nombrarlas a todas…

18 de enero de 2018

Hoy me siento lista para compartirlo conmigo misma.
El 18 de enero de 2018 comenzó como cualquier otro, sin embargo, alrededor del medio día comencé a sentir el dolor más profundo que una mujer puede sentir. Si me lo preguntan, habría preferido vivir nuevamente todo el abuso a tener que soportar ese dolor.

Inescapable

A través del tiempo, he logrado hablar, poco a poco y cada vez más. Ya no se me quiebra la voz. Ya no soy ella. He logrado separarme de aquella piel que violentaron. He logrado limpiarla.

Sin remitente

De los secretos que han surgido en cuarentena, descubrí una carta, escrita hace dos años, para nunca entregarla a su destinatario: un gitano.
Un dios esporádico que me cambió la vida y que hoy merece salir para borrarse de los recuerdos del mundo.

Huir y volver

Me desgarraba el alma, mi mente repetía infinitamente el momento, recordaba todo, recordaba el miedo, mi cuerpo inquieto, deseoso de salir corriendo, de no estar ahí, de que fuera un sueño.

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