Tengo un poema en mi cuerpo

Tengo un poema en mi cuerpo,
o tal vez mi cuerpo es el poema,
o tal vez mi cuerpo es una metáfora,
ante la imperante necesidad que tengo,
de apropiarme, de hacerme mía,
de habitarme y reclamar mi vida.

Me gustaría que supieras…

Me gustaría que supieras cómo me sentí.
Me gustaría que supieras que sí, las niñas recordamos, vemos y sentimos todo lo que pasa a nuestro alrededor.
Me gustaría que supieras que tus actos no me definen a mí, pero a ti sí.

18 de enero de 2018

Hoy me siento lista para compartirlo conmigo misma.
El 18 de enero de 2018 comenzó como cualquier otro, sin embargo, alrededor del medio día comencé a sentir el dolor más profundo que una mujer puede sentir. Si me lo preguntan, habría preferido vivir nuevamente todo el abuso a tener que soportar ese dolor.

6 de junio de 2020

En ocasiones, el pasado trata de apropiarse de mi cuerpo, de someterlo con base en los recuerdos.
Respiro, me miro en el espejo, intento traer mi cuerpo a la realidad, de hacerlo mío.
No permitiré que el pasado me aísle. No, en este, mi cuerpo, ya no.

Sin remitente

De los secretos que han surgido en cuarentena, descubrí una carta, escrita hace dos años, para nunca entregarla a su destinatario: un gitano.
Un dios esporádico que me cambió la vida y que hoy merece salir para borrarse de los recuerdos del mundo.

30 de marzo de 2020

Mi carga no ha perdido peso, sino que se han sumado manos para sostenerla.
No se trata de salvarnos mutuamente porque la realidad es que cada una se salva a sí misma al tejer comunidad. Caminamos juntas.
Nos sostenemos