Confesiones de una experta en cuidar a otras personas, no tanto cuando se trata de permitir que otras la cuiden

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El acto de cuidar, como maestría, el acto de ser cuidada, como locura. Rebelarse ante los mandatos del pasado, pedir ayuda, sabiendo que llegará a caudales. Permitir que el río entre en casa, que serene el incendio que asedia, que se lleve las cenizas, que un día tuvieron la osadía de ser cimientos.

Marzo de 2020

Enciendo una vela. Me parece curioso pensar que llevo años guardando estas velas y que, aun así, todas permanecen intactas. Nunca las había encendido. Pero repentinamente eso cambia. Apago las luces. Frente a mí tengo tres velas encendidas, por ahora. Siento el fuego creciendo en mi pecho. Ese fuego que he decidido asociar con mis amigas. Mis amigas son una hoguera.